Hace mucho tiempo y en un lugar muy, muy lejano... Así no má con la Educación en Chile po'.
Entre 1969 y 1974 Chile vivía uno de los períodos más complicados de su historia. Allende se sentaba en la moneda después de cuatro intentos. El mundo estudiantil se volvió loco proponiendo reformas a la educación.
Pero llegó el momento en que los militares le levantaron la mano a la moneda. Iniciado el ¡gobierno militar! El presupuesto fiscal destinado a educación fue recortado a la mitad en los años posteriores. Tanto que de niveles cercanos al 7% del Producto interno Bruto en 1972 pasó a un 2.6% del PIB en 1990
Uno de los cambios más radicales durante la Dictadura fue la acelerada privatización y municipalización a partir del año 1981, los colegios y liceos de enseñanza básica y media fueron traspasados a los municipios. En esos niveles se generó un sistema de subsidio general y de financiamiento que ha beneficiado principalmente la creación de colegios subvencionados quienes reciben las mismas 30 luquitas que los colegios municipalizados
Una vez restituida la democracia, el porcentaje del producto interno bruto que se gastaba en educación tubo un considerable aumento alcanzando el 4.2% el año 2004, aunque muy lejos del 7% anterior a la dictadura militar
Durante el gobierno de Eduardo Frey Ruiz Tagle se aprobó la Reforma educacional de 1996. Ésta consiste principalmente en tres medidas: Jornada escolar completa, inversión en infraestructura y perfeccionamiento para los docentes.
Otra de las reformas era el cambio de la Prueba de aptitud académica por la PSU. Debemos recordar la crisis de identidad que sufrió nuestra querida PSU que antes de llamarse así, era la prueba de admisión de Transición (PAT) y luego se denominó Sistema de Ingreso a la Educación Superior (SIES). Luego de pasar por el psicólogo el psiquiatra y alguno que otro retiro espiritual terminó llamándose Prueba de Selección Universitaria.
El 2003 don Ricardo Lagos promulgó una reforma que estableció 12 años de escolaridad obligatoria que debe ser garantizada por el estado a menores de 21 años en forma gratuita. Además de un decreto de ley que aseguraba que ninguna niña podía ser discriminada por embarazo en los colegios.
Actualmente el porcentaje del Producto interno bruto que se gasta en nuestra educación es de un 3,9 %, esperamos que la Revolución de los Pingüinos sea un claro indicio de que en nuestro país se debe hacer mucho más por mejorar la calidad de nuestra educación.



